viernes, 29 de marzo de 2013

Lucky (la medusa afortunada) parte 2

Pasó mucho tiempo, del que perdí la cuenta; pero era una eternidad, eso sí que es cierto. Yo me daba cuenta de que crecía, cada vez era más grande.  Viviendo solo por culpa de mis tentáculos asesinos, que nadie quería acercarse a mí por su apego a la vida. Toda la vida solo, repudiado y rechazado...

Un día cruzó delante mío una majestuosa medusa. De iridiscencias naranjas y rosas, con los tentáculos como  largas cintas traslúcidas onduladas, bombeando suavemente su campana... Hipnotizante. Se me ocurrió tocar sus tentáculos, era tan fascinante su belleza...

La medusa contrajo sus cintas y gritó, pegándome un susto tremendo, y se me encaró diciendo, con su aguda voz femenina:
-¿Qué estabas haciéndome, ehh?- tenía muy mala uva, qué miedo.
-Yo... no... estooo... yo no quería...- intenté explicarle, cortado; finalmente dije -Me gustaban tus tentáculos... son preciosos.
-Gracias... a mí también tu campana.- me respondió ella.
La medusa se iba a ir, pero yo la retuve:
-Estoo... ¡Espera! ¿Quieres ser mi amiga? Estoy solo, nadie quiere estar conmigo -le dije, estaba harto de vivir solitario.
La medusa se dió media vuelta, me miró y me dijo:
-¿Estas solo? ¿Nadie quiere estar contigo? No me extraña...
-¡¡Quéee!! ¿¿Te hice yo algo??
-¡No, no, no es eso! Deberías saber por qué todo el mundo te rehuye... Es muy comprensible.
No entendí nada.
-Hala, ven, que no te enteras.- dijo la medusa, y se puso a nadar en una dirección sin determinar.
Parecía buscar algo, porque miraba aquí, allá... hasta que se situó delante de una roca y exclamó: "¡Ajá!" y luego me miró a mí:
-¡Eh, tú! ¡Ven acá!
Le hice caso, fui allá y me hizo mirar en un espejo que estaba sobre esa roca. El espejo tenía una gran raja en medio, pero se podía mirarse bien. Y me ví la cara por primera vez...

¿Ese era yo? Ese ser con la campana muy abombada, transparente, de forma casi cúbica, con cuatro grupos de montones de tentáculos traslúcidos, uno en cada vértice del borde inferior... ¿era yo? Me miré un buen rato, tratando de identificarme...
Señalé mi imagen reflejada y dije:
-¿Este soy yo?
-¡Síii! ¡Eres tú!- me respondió la medusa, y me dijo después -¿Vistes? Eres una avispa marina, la medusa más letal del mundo. No es extraño que los peces te teman, si con el poderoso veneno de tus tentáculos puedes matar hasta a un tiburón.
Pues qué bien... Y ahora qué... ¿Estar solo toda mi vida por culpa de mis tentáculos letales?
-De todas formas a mí también me rechazan, las medusas picamos como demonios y nadie nos quiere.- me dijo ella para consolarme -¿Quieres venirte conmigo?
¡Bien! ¡Genial! Se acabó el estar solo... ¿Lo decía en serio? La medusa me lo aseguró, y quedé supercontento, casi saltaba de alegría.

Desde entonces ya no estuve más solo. Ahora por fin tenía esta compañera, que se llama Jessie. Es preciosa, tanto su cuerpo como su cara, con esos ojos almendrados de color fucsia profundo, casi violeta. Y los labios del mismo color. Yo en cambio, soy todo blanco y azulado... pálido, vamos. Y yo, me llamo Lucky, me lo puso Jessie, porque encima de que vivía solo no tenía identidad, ni nombre ni nada. Me puso ese nombre porque era afortunado de tener compañía después de tanto tiempo solo. Afortunado en inglés Lucky. Es precioso.

Continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario