viernes, 14 de diciembre de 2012

El interior de un Agujero Negro

     ¿Y si nos proponemos a investigar qué hay dentro de un agujero negro? ¡Genial!
     Conviene una aclaración: los agujeros negros son unos objetos muy masivos (que no grandes) que existen en el espacio sideral, cuya gravedad es tan intensa que nada, ni la luz (lo más veloz que haya en el universo), puede escapar; por eso se ven negros.
     Me acerco a uno, en medio del espacio cósmico. Es una masa muy oscura, rodeada de un gran disco luminoso girando alrededor suyo, el cual es atraído por la fuerte gravedad del agujero. Es un espectáculo imponente.
     Me acerco aún más y empiezo a sentirme pesada a causa de su gravedad, millones de veces mayor que la de la Tierra. A medida que me aproximo, mi cuerpo se va estirando cada vez más hasta parecerme un espagueti, ya que la gravedad me tira de los pies, la parte más próxima de mi cuerpo. Sorprendentemente, no siento ningún dolor, sólo tirantez.
     Llego al agujero, y éste me chupa, como si yo fuera un tallarín que estuviera siendo succionada. Ahí dentro el mundo se trastoca todo: los colores se invierten, cada color se convierte en su complementario, como si estuviera en un negativo, de modo que mi piel es de un verde muy oscuro. Allí pasan cosas muy raras. Algunos objetos son demasiado grandes, como una pequeña partícula aumentada millones de veces, se llegan a ver incluso los átomos, de una belleza indescriptible, con su núcleo luminoso e iridiscente rodeado de un tenue halo que constituyen los electrones girando a su alrededor, los cuales se ven como chiribitas plateadas-doradas. Otros son demasiado pequeños, incluso los planetas, hasta las estrellas más grandes, del tamaño de un balón de fútbol. Los soles no brillan, parecen otros agujeros negros, como aquel que me ha tragado hace unos instantes.
     Me adentro aún más. Todo ese comglomerado de planetas y átomos iridiscentes van siendo cada vez más solapados por un brillo cegador que empieza a cubrir el entorno. Esa intensa luz inmaculada me envuelve, empiezo a sentir calor y paz. Me fusiono con esta luz.
     La luz se va ya apagando, pasando por diferentes tonos de todo el espectro, llamado también arcoiris; yendo del rojo hasta culminar con el violeta que se va haciendo cada vez más tenue, hasta quedar completamente negro.
     Ya está. Ahí acaba todo. He adentrado en un mundo en que la materia, como tal, no existe. Me he vuelto inmaterial. De mí sólo queda la consciencia: recuerdos, sentimientos y pensamientos. En esa nada inmaterial empiezo a sentirme feliz en su plenitud.

1 comentario:

  1. Quiero ir contigo al agujero negro y fusionarme contigo en él y....sentir

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